Vacío

 


Desde un tiempo hasta aquí, miro a mi alrededor y veo vacío, y solamente eso, vacío y nada más. Miro adelante y a la izquierda, y también a la derecha, y estoy solo, completamente solo. No sé en qué momento me equivoqué y porqué se me paga con este desagravio. Quizá yo sea el agravio. No es lo mismo comer el pan con pan, y renunciar a la comida de los tontos, ya que comprendí que me hice un hombre cuando mi madre dejó de darme cariño, pero sé que me quiere, y también sé que todo lo que ella me dé siempre será un cheque con fondos. Cuando tienes un completo vacío no te llena nada. Tan solo intentas escudriñar ese inmenso vacío. Arrancarte la piel a tiras y despojarte de suburbios y latidos en las afueras de todo. Si no fuera porque siento desde afuera las voces de adentro, mi tedio no andaría vacío para contemplar mi pesadumbre desde lejos. La calle está fría a pesar de que estamos en pleno verano. No tengo otra alternativa que entregarme a la palabra. Al regocijo de los libros. Pero hay momentos que ni la literatura me puede salvar. Tengo un monstruo en mi corazón que no sé si es del todo mío. Todos tenemos la locura inscrita en la mirada. Todos tenemos un vacío que echamos de menos, un vacío perdido que nos encuentra en el recuerdo. Todos tenemos la tonalidad del silencio, porque el silencio no está vacío, pero siempre es reemplazable por un vacío repleto de amor. Ya que todos tenemos una repugnante guerra que silenciar, aunque esta sea una mediación con el beso oscuro en una noche lluviosa. Las palabras y el amor no hay valiente quien los detenga.

 

 

 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Tabaco negro

El guardián de mi hermano

El cobijo de los libros