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La palabra producto

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  Odio la palabra ‘producto’ porque lleva implícita la palabra ‘mercado’. Odio la palabra ‘proyecto’ porque lleva implícito una mala intención. Odio la palabra ‘liderazgo’ porque nadie es más que nadie. Odio la palabra ‘globalización’ porque considero que el mundo es ahora una Pangea. Odio la palabra ‘trayecto’ porque la respuesta está en el viaje. Odio la palabra ‘fragmento’ porque la respuesta está en el todo. Odio la palabra ‘OTAN’ porque es mentira, totalmente mentira. Odio la palabra ‘economía’ porque el mundo es una sandía. Odio la palabra ‘patente’ porque no tiene que ver con la inventiva. Odio la palabra ‘porcentaje’ porque no creo que haya nada más interesado que eso. Odio la palabra ‘bloqueo’ porque la padecen los pobres. 

Una vida nada fácil

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  No es nuevo afirmar que la vida no es nada fácil, cuando acudes a la inercia tendenciosa desde un lado, los problemas afectan por el otro, cuando crees tenerlo todo bajo control, los problemas afloran como moho. Ya no queda tiempo para vivir una vida decantada hacia el ocio, hace años que no voy a discotecas, hace siglos que solo veo cine en casa, siempre solo, pero podría ser peor. Hoy dicen que el neoliberalismo es una plaga de insatisfacción, eso tampoco es nuevo. Mantener el equilibrio cuando todo va en tu contra es una ardua tarea. Para colmo de males, los hobbies cuestan caros, muy caros, pagar por llevarlos a cabo es una tarea tan dura que en estos momentos pierdo la esperanza, si alguna vez la he tenido. Aquellos que se decantan por escribir lo tienen aún más duro ahora. Escribir es un acto, hoy en día, algo así como un trabajo eventual por el que no cobras, pero es algo por lo que vale la pena poner tus grandes esfuerzos. C’est la vie. 

SOMOS

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  Cuando unos padecen de miedo otros padecen de risa, cuando unos padecen de inercias otros padecen de incautos, cuando unos padecen de lejanías otros cogen el sol con las manos. Cuando tal vez exista un vértigo en las calles, otros atestiguan la dureza del suelo, como si las estatuas dejaran de ser monumentos de provincia y fueran solo eso, estatuas que se encaramasen mirando a la realidad de cada uno, y nos salva del abismo un libro, una historia, o un poema, un retazo de belleza suspendido en lo que vemos, un bosquejo de nada que en un rincón suspira, un suspiro que ya no consuela. Cuando unos bostezan en las tardes de domingo, otros se acostumbran al silencio, como si el silencio se abriera como una nuez, y dejara en los recuerdos meramente cáscara; cáscara y olvido que sucumbe en la precaria volatilidad del tiempo, en la inutilidad de un beso frío. Cuando unos pierden el rastro de la vida, otros se encaminan a la pérfida muerte de los astros, y la corta noche del verano se ase...

Vacío

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  Desde un tiempo hasta aquí, miro a mi alrededor y veo vacío, y solamente eso, vacío y nada más. Miro adelante y a la izquierda, y también a la derecha, y estoy solo, completamente solo. No sé en qué momento me equivoqué y porqué se me paga con este desagravio. Quizá yo sea el agravio. No es lo mismo comer el pan con pan, y renunciar a la comida de los tontos, ya que comprendí que me hice un hombre cuando mi madre dejó de darme cariño, pero sé que me quiere, y también sé que todo lo que ella me dé siempre será un cheque con fondos. Cuando tienes un completo vacío no te llena nada. Tan solo intentas escudriñar ese inmenso vacío. Arrancarte la piel a tiras y despojarte de suburbios y latidos en las afueras de todo. Si no fuera porque siento desde afuera las voces de adentro, mi tedio no andaría vacío para contemplar mi pesadumbre desde lejos. La calle está fría a pesar de que estamos en pleno verano. No tengo otra alternativa que entregarme a la palabra. Al regocijo de los libros. P...

Escribimos para que nos consuelen las palabras

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  Escribir para sí por si acaso nos entiendan las voces del alma, ya que con los ojos abiertos miramos, al espíritu que nos habla. Escribir es como una terapia. Una terapia que se hace triste y lenta cuando no existe el punto de vista de tantos, y tantos escritores. Leemos para entender lo que otros son y lo que han vivido. Leer es reencontrarte con el agravio convertido en sed, que nunca se sacia, pero que vamos en su busca, una no, cien, miles, millones de veces. Porque si no tuviéramos la literatura moriríamos de tedio, de realidad descarnada, de angustia o regomello. Escribimos y leemos para quitarnos el vinagre de las sopas frías. Menos mal que en el mundo hay poetas que nos digan la verdad, pero también los hay que nos ayudan a estar listos para enfrentarnos a la flema del asco. Son esos poetas, que no cantan pero que hieren, que no dan pena pero te dan consuelo. Hay muchos poetas buenos en este mundo. Los hay quienes se apuntan a un bombardeo de palabras, y que nos estallan ...

Mentira inocente

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  Ahora que sé que soy el último hombre en el que llegan las preguntas sin respuesta, el último hombre que creía en lo que nadie ve, el último hombre dotado de una gracia en las estrellas, nadie pensó en mí cuando tenía mi propio oxígeno, oxígeno que se promovía y se expandía por mi mundo interior, solamente mi madre y mi padre lloraron cuando me quitaron los pétalos al verme desnudo en el prolegómeno jardín que me miraba, y mis ojos, cosidos con el nylon de los dioses, como estatuas de porcelana en la quietud del adorno, repleta la efigie de silencio, como soles interiores que no huyen y contemplan una pared, que quietos de esperanza se estremecen de noche,  de noche desde la pura brisa sureña, yo presentía el acto canibal de encontrar un Saturno devorando a sus hijos, presentía yo que el cielo mentía desde la inocencia, y mi camino iba a ser lento y preciso, porque nadie quiere ver un corazón roto.  Porque yo también creía en una verdad de párpados abiertos. Y siempre s...

El guardián de mi hermano

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  Tengo a mi hermano entre mi corazón y mi alma pese a que no he sido un hermano como debiera ser. Cada vez que se va por cuestiones de trabajo rezo a Dios como se debe rezar a un hermano, ya que no sé rezar ninguna letanía, ni siquiera un padre nuestro, aunque me esfuerce en aprender, ya que con el alma impregnada de silencio, y con la esperanza de que vuelva entero y sano, que vuelva, porque no es solo preocupación, es la justicia que se merece. Mi hermano, al contrario que yo, es y ha sido un hermano timorato, buen hijo, buen esposo, y buen padre. Espero que regrese a su hogar y que el trabajo le sea breve y leve. Mi hermano es distinto a otros hermanos, recuerdo haberlo puesto en tesituras, en momentos en los que debería haber sido mejor hermano, no santo, ni santurrón, pero si bueno. Mi hermano, y no lo digo por decir, es trabajador, luchador y goza de aprecio entre sus amigos y también los míos. Mi hermano es una persona que me ha protegido siempre, y ha mantenido protección ...