Aprender a escribir leyendo



 Si he aprendido a escribir, lo he aprendido leyéndome a mí mismo y a otros. Escribir es ser parte de lo que has leído, también lo que has visto, pues la literatura es observación. Estoy muy contento con las primeras páginas de mi trabajo literario. Muchas veces no he podido rectificar algún escrito, y es porque me reencuentro conmigo mismo, y eso me duele, me duele porque soy yo en esencia pura. A veces la escritura es un vicio, y otras, leer es un tic. Pero me alegra haber encontrado mi universo interior desde la lectura. Yo tengo mucha calle, pero ahora no quiero salir, siempre y cuando, sea razón importante la salida. Al lugar donde siempre quiero volver es a una lectura que dejé de leer hace años, y reencontrarla es un momento en el que cuenta te das de detalles que antes no te habías cerciorado. Escribir sin haber leído es como cortar la mala hierba incluyendo las flores. Para que un libro quede en óptimas condiciones debe ser leído minuciosamente cuando te son entregadas las primeras galeradas de la obra. Ya que si no haces tu trabajo puedes encontrarte con sorpresas nada favorables. Nada agradables. Pero repasar aquello que has escrito es una labor difícil, sobre todo porque te encuentras redundando y redundando para verificar el error. Y en según qué fragmentos, te duele, te duele lo escrito por ti con anterioridad, sobre todo cuando son momentos que no quieres recordar, ya que las rosas tienen espinas y duelen a rememorar lo escrito.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tabaco negro

El guardián de mi hermano

El cobijo de los libros