Prohibido soñar en primavera
Eso que llaman delirio es una manera de nombrar aquello que está incrustado en nuestro ADN. Soy el hijo de un metalúrgico, nieto de un chisquero. Y bisnieto de una matrona. Yo no discrepo contra aquellos que dan por sentado lo que el delirio señala con un dedo. Al ataúd no doy ninguna credibilidad ni desconsuelo ni certeza, pues la ciencia nos dice que la energía ni se crea ni se destruye, tan sólo se trasforma, pues estando creando dádivas al viento, hoy a las 21:12h me doy cuenta al sentir con un ‘no te quiero’, y si tú no me quieres ya, nadie más me quiere ya. Solamente mi madre y mi padre me han de querer. Pienso hacer la revolución desde el sofá de mi casa, diciendo cuando sí, y cuando no. Porque yo he nacido para Internet, e internet ha nacido para mí. Sortear los obstáculos sin ningún atisbo de miedo ni derrota deliberada, sin el atajo más largo de todos mis miedos, ando preocupado porque no quiero defraudarte. Estoy confabulado con la verdad. Ya que quiero ser cautivo de la verdad, antes que fugitivo de la mentira. Pero no sueño ni traduzco quimeras. Cuando me dices que no, también me dices que te regale, que te trate como una amada, que soy tu hombre y que vienes a verme porque me tienes cariño. Pero en este juego ambiguo me creas incertidumbre y desasosiego. Dime de una vez que me quieres. Encuentra un momento para sorprenderme con un beso. Derrama tus flujos y caldos en la ensoñación de la primavera. Clávame tus uñas en mi espalda cuando gimas o cuando finjas alevosamente. Pero no me digas que nada oyes cuando mientras escucho tus relatos tengo puesta la mirada en la acción que tú me narras. Y que cuando me dices que no y me digas marcho a casa te maquillas para irte de mi. Y cuando quiero abrazarte digas: esto es acoso. Para que otro te tenga en esos sueños del que yo soy tu protagonista, pero los dos sabemos, que duran los sueños mientras dormimos. Después la realidad es otra cosa.
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