El miedo como producto



 No hay cosa más exportable que el terror que trasmite el cactus traicionero del miedo. El miedo crea una semilla negra que fecunda como estiércol de caballo. El miedo vende. El miedo te hará soñar con la telaraña paciente que teje la araña con la arquitectura y la trampa perfecta del hacer ovillo su alimento, de reservar su captura como despensa. El miedo como producto está en todos los pueblos y ciudades. La picaresca sin juicio y sin memoria abusa de los corazones nobles que en pos de la buena fe sacaron a los impíos del avispero hasta que acabaron por predicar más miedo. Más miedo. Aún más miedo. Como propaganda, como producto elaborado desde las entrañas. El miedo que generan las voces inofensivas que plantan vísceras en la ceniza eterna de la cuaresma anfibia de tierra y de cielo totalmente podrido. El miedo es como el que tira una piedra en un pozo y espera el chapoteo cuando llega al agua. El miedo es el león amaestrado tras el hambre, el miedo tiene más sinónimos que el verbo hacer, o dar, o reír. El miedo lo conocen bien los hombres desde muy antaño. Tanto, como mandar al destierro al que lo tiene. El miedo es la causa por la que los matachines se hacen duros y se ensanchan como las rocas. El miedo parte de afuera adentro, y de adentro afuera. Es necedad ocultarse en los invernaderos de cristal. El miedo empieza por hablar, luego se confunden los sonidos, y por miedo se han hecho innumerables proezas. Como la de hacerse escritor o poeta. El miedo no es de cobardes. He visto a valientes temblar porque no tenían miedo los robles y los nogales. He visto huir de la prepotencia a hombres con las palmas de las manos curtidas como cáscaras de almendra. El miedo es el arte de la guerra y el único argumento de los tiranos. Por el miedo han dejado débiles a los ejércitos más sanguinarios. El miedo responde a ser miedo cuando en los eriales crece como una mala hierba que seca hasta la hierbabuena. El miedo es más longevo que el agua, el miedo está atrapado en la tierra, el miedo es el sudor en el culo de todos los humanos. Por miedo han temblado los colosos. Por miedo se hacen las reyertas. Por miedo han sucumbido los hombres escondidos tras las bombas racimo. El miedo vende, por miedo han empezado las guerras más disparatadas. El miedo está normalizado en la televisión, pero despojarte del miedo te libera del verdugo.

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