El amor primero
Es importante recordar. Recordar, por ejemplo, la melodía del programa televisivo Planeta imaginario o La cometa blanca. Recordar la canción del verano azul de los hombres de ahora. Mi primer amor me causó un desmayo como quien mezcla tequila con cerveza, como quien mezcla la primavera entre el frío abrigado y el calor desnudo. Yo quiero recordar mi primer amor como el que recuerda una reliquia de rey africano que te ofrecen las tribus enigmáticas del consuelo del orgullo descalzo y la tragedia de querer ser parte del norte de los días. Pues corro y corro como quien recuerda su paraíso perdido cuando ya está totalmente entregado a la tierra. Mi primer amor me besó en la boca como jamás nadie me volvió a besar. Qué alegría cuando salía del colegio, qué alegría cuando me negaban ir a los funerales, qué alegría ofrece no tener responsabilidad, qué alegría es ser un niño, un adolescente, o mejor aún, un neonato que llora sin saber por lo que llora. Recuerdo dos canales que emitían como linternas el verano que con luz era más luz, y el sol estallaba en nuestros corazones, aunque sepamos ahora la alegría que teníamos entonces. Quiero proclamar la inocencia de las cabañas para protegerse del húmedo día que olía a tierra mojada. Quiero encontrar tu lápiz labial de cacao porque estaba caliente en el invierno que más arrecía. Fui una voz baja que recorre los capítulos de un sueño. Soy ahora ni la sombra del que fui. Soy por hoy y siempre un bostezo en un autobús dedicado a la madrugadora gana de trabajar por un poco de dinero honrado. Con mil pesetas iba a buscarte con la ilusión de un hombre que va a buscar su automóvil nuevo. Con mil pesetas, con mil pesetas, que era toda mi paga semanal, te desnudaba en los lavabos de las gasolineras y me buscabas y me encontrabas. Yo quería ser para ti lo que en aquel tiempo ignoraba. Recuerdo las mañanas de café de puchero que me proponía mi abuela en un patio de Sevilla. Donde las avispas custodiaban un limonero y un naranjo injertados. Ahora es solo recuerdo que se esfuma en el tiempo del que no debí salir jamás.
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