La competición

 


La inapetencia por la competencia es lo que nos hará libres. La vanidad es tan corrosiva como lo es la competitividad. La competitividad nos llama hacia el desastre. Hasta que la competición de las Star ups por llegar a la ambición desmedida de ser más, más y más es una evocación hacia la vanidad de la IA, que no saben o ignoran todo aquello que nos ha enseñado la cibernética. Y olvidan que los augurios a cerca de la destrucción humana son ciertos, será como una bomba hecha por nosotros mismos que nos estallará en las manos. Según Yuval Noah Harari es lo que, aunque parezca mentira, nos destruirá. Debemos de no ir más allá. Ya no por la competición de las empresas tecnológicas, sino por el bien de nosotros mismos, como especie. Especie que hace bien poco éramos simios para clavarnos el aguijón como un escorpión rodeado de fuego ante los avisos de destrucción y que rozan el absurdo deliberadamente. Debemos pensar ahora de manera global, como una fraternidad pangeista. ¿De qué sirve la ONU si todavía no hemos aprendido la lección? ¿Y las conjeturas a cerca de lo que nos ocurrirá si se declara una tercera guerra? En fin, no quiero ser apocalíptico. El tiempo nos hará callarnos o nos acordaremos tal vez de lo que la intuición a cerca de la historia reciente nos ha enseñado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Tabaco negro

El guardián de mi hermano

El cobijo de los libros