Capplannetta contempla


Para no entrar en una dinámica de tedio y de rutina las aplicaciones de computadoras y de dispositivos móviles están pensadas para cambiar constantemente, en cada actualización, en cada interfaz, en nuestra manera de usarlas. No nos dejan acostumbrarnos a una manera de interactuar para que éstas no nos cansen y así tenernos hiper-conectados de por vida. Nos acostumbramos a cómo manejar un dispositivo o un ordenador personal y cuando ya estás adaptado, te vienen con una actualización novedosa con alguna chuchería tecnológica (para atraernos haciéndola atractiva) y la actualizas y te cambian la forma en que ya te habías acostumbrado a su funcionamiento, para que tengas que empezar de cero y no caigas en rutinas. También está el tema de la obsolescencia programada. La obsolescencia es un invento de la primera revolución industrial, y a las puertas de esta cuarta revolución industrial (o revolución digital) no iba a ser menos que la obsolescencia programada hiciera acto de presencia en toda la martingala tecnológica a la que dedicamos ocio, cultura, costumbres, medicina, trabajo y descanso. Y la política no iba a ser menos. Todo tiene fecha de caducidad. Hasta el producto no-perecedero se diseña ahora para que deje de serlo. Vivimos tiempos difíciles aunque nos lo envuelven en una zona de confort que nos atomiza y nos aísla de todo aquello que puede revelarse. Salvo cuando estás enfermo psíquicamente y no tienes otra realidad que la de encadenarte a la tecnología. También los enfermos fisiológicos y con otras dolencias que afectan a los sentidos están siendo tratados con tecnología que con el tiempo se reemplazará por otra de mayores y mejores características. En fin, no quiero entrar en rutinas que cansen al lector. 

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