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Capplannetta y el video club 351

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Siempre que iba al vídeo club 351 me encontraba con una sorpresa satisfactoria. Por ejemplo, el tipo que era dueño del vídeo club me había calado según el gusto que yo tenía acerca de películas que me gustaban. Me recomendaba todo lo que él veía y encajara con mi perfil. Perfil que conocía bien por su gran instinto y su larga experiencia, ya que era un extraordinario cinéfilo. Tenían a un chico trabajando que se llama Antonio (hace años que no lo veo) que era un chico gay y muy agradable, pero el dueño era quien me aconsejaba cine tanto español como extranjero. Tenían una buen fondo de películas, también alquilaba pornografía y películas de acción francesas, americanas y de muchos países más. En aquella época yo videé mucho cine, había comprendido que la calle no tenía nada nuevo que ofrecerme y preferiría ver cine bueno, también en menor grado leía, pero ya digo, en menor grado. Cuando una película te fascina y estás cómodo viéndola no quieres que ésta se acabe, y te gustaría que dura...

Capplannetta y la sed

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La vida, solamente la vida, nada más que eso. Después vendrá la sed, la sed desde los portales adentro, la sed que te persigue como un pensamiento redundante, sed de borracho, sed de resaca, sed de olvido. Pasan los años entre alegrías y penas, cuando ya nada quede, te quedará la vida, solamente la vida, nada más que eso. Hay momentos en la vida que pierdes la esperanza, y para renovarla tienes que llenarte de ilusión, si se te pudrió la pasión a fuerza de desengaños y cautiverios. Di no a la soberbia, di no a la prepotencia, a todo eso que te duele di siempre no. La vida es un momento, también la ilusión, aunque por ésta vivimos y recuperamos lo que perdimos, como un putrefacto lamento conservado en la sed de los corazones que juegan a no ser nadie, a no ser nada, acaban con la identidad bastarda y cuentan sus dolores a cualquier hijo de vecino. Y se arremeten contra el agua estancada, buscan agua viva, sin ser turbia, ni yodada como la mar repleta de salitre. Sed de vivir, pecado de ...

Capplannetta se despide del 2020

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A la mañana ya no la conozco, me conformo con el atardecer y la delicia de la noche. Suelo yo buscarte entre pandemias y desastres, y ya no te encuentro ni en las fotos. La Navidad confinada dicen que no es un disparate, aunque a mí me ha parecido un disparate todos los años. Seguramente tú me habrás olvidado, ya no uso aquel perfume que tanto te gustaba, y el mal aliento siempre me es fiel como el buen whisky. A veces veo una lluvia de relojes y comparo años nuevos como este, antes había que divertirse y preparar así una loca Nochevieja. Ya no profundizo tanto en los temas de la vida, así me curo en salud. No me asusto de los niños a tropel, aunque por fin no quiera ser padre de mellizos. Te equivocas si crees que todavía te quiero, aunque ya no me asombre lo que has cambiado. Esto no es un anuncio de detergente, ni es un ajuste de cuentas, ya no veo la televisión. Me engatusan los gatos que copulan, aunque tenga que huir siempre el macho alfa. No vende ir con miedo por el bulevar de ...

Capplannetta y el lenguaje no-verbal

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A veces al hablar por teléfono debes de quedarte unos segundos en el auricular tras despedir la llamada. Descubres cosas maravillosas, encuentro tantas veces al esperar esos segundos unas grandísimas verdades, que sé lo que piensa sobre mi persona más de uno al hablar por teléfono y esperarme después de finalizar. Hay personas que tienen la costumbre de ser impertinente mientras estás hablando, cosa que interrumpe la conversación, por lo que la impertinencia es vagamente escuchada con claridad, y cuando no, a veces, se baja el ritmo de la.conversación perdiendo esta fuelle. Hablar por teléfono es cosa de gente con los pies en la tierra, ya que como te pongas a trepar serás cazado al instante, ya que el interlocutor lo notará. Es parte del lenguaje no-verbal en que consiste el hecho de mantener una conversación telefónica. Algunos poetas lo han llamado Los ojos del teléfono, ya que las pausas y el sonido audible en el entorno en sí es casi más interesante que la conversación que se está...

Reseña Literaria (Juan A. Herdi)

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Cecilio Olivero Poemas con nocturnidad Ediciones Vitruvio Uno a veces se pregunta qué sentido tiene escribir poesía en estos tiempos de Whatsapp y de redes sociales, pero también de mayor soledad. Al igual que el poeta aquí reseñado, y perdonen que me entrometa tanto, uno tampoco le encuentra mucha sensatez a esta vida cotidiana. No es baladí el comentario: la poesía en buena medida se nutre de cotidianidad y de rutinas con relación a un hipotético sentido global o parcial de la misma, de la poesía o de la vida, acaso sean lo mismo, y no son pocos los autores que han convertido la aparente normalidad, no sé si nueva o añeja, pero bien trillada en todo caso, en materia literaria con extraordinaria brillantez.   Puede resultar en definitiva tópico y victimista esto del sentido de la poesía hoy, por seguir con la cuestión, en todo caso habría que asumir que lo de escribir y leer poemas sólo es cosa de los poetas y de cuatro amigos despistados, aunque puede que sea mejor dejar de pregu...

Capplannetta no-poeta

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A veces, o muchas veces, justificamos el hecho de escribir poesía como un acto de ser algo más dentro de lo que se supone el hecho de sentirse o como serlo en la realidad, ya no digamos la gente que no lee ni poesía y no tienen ni siquiera un libro de autoescuela en casa. Hay conceptos sobre los poetas muy infumables, por no decir estereotipados con mala leche. Pero esos, o aquellos poco ha de importarnos como piensen o lo digan. Y ya puestos, ¿qué es un poeta en este siglo? Un poeta no es el que crea unas rimas acertadas huyendo de cacofónicas obviedades. No, un poeta es aquel que vive y se entrega a un arte, digamos mayor, y busca hallar la frase aquella que lo dice y sabemos que es así como se dice. Hay ejemplos de poetas que han evidenciado sus pocas luces aludiéndose como poeta tan sólo por el hecho de haber ganado un concurso de provincias, incluso mucho peor, poetas hay de muy distintas maneras y pensares. Pero es obvio decir que un poeta no debe decir lo ya dicho, o decir lo ya...

Capplannetta y el ambarino

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Me sigue esa imagen desde la niñez. Un ambarino color como el de la coca-cola al trasluz. Me persigue esa imagen que ha evocado con efluvios como si fuesen ellos una parte de un futuro no tan remoto. Bien, pues el ambarino es el hoy, pues tras haberme regalado mi madre una lámpara de sal ha quedado la sala de estar tras la llegada de la noche con ese ambarino presentido o efluvio que rezuma de oscuridad y preámbulo de algo que me ha acompañado siempre. Quizá sea la muerte pero, venga va, no nos pongamos derrotistas, quizá sea el hecho que, esperado o no, me ha hecho un ser maduro, que aunque con gran retraso, llegue en un momento especial que sin yo saberlo lo esperaba. ¿Vendrán buenas nuevas? ¿Es la señal de que aún estoy en el camino? La primera vez que tuve ese presentimiento es mirando muy pequeño el trasluz de la coca-cola que se estaba tomando mi padre. La segunda vez fue cuando me invitaron al cumpleaños de un niño que mi padre atropelló en el día de la Madre. La siguiente vez l...