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Biopic

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Yo quise fisgar por un cráter lunar a ver si había o no había una verdad. Y sí la había. Vamos, que sí la había. Me gustan los biopics porque son todos mentira. Tienen un sesgo que los hace inverosímiles. Me gusta que personajes vulgares sean reflejos del disparate. De un disparate que los hace atractivos a la historia. Puedes ver que en la vida real no se tienen tantos amigos, no tantos amores, y nos gusta el halo de costumbrismo según cual fuera su época. Las cáscaras de lo que has sido, no tienen mucho que ver con lo que ahora eres. Vivo aquí en Cifuentes, pero jamás estuve tan lejos de mi hogar. Me llamarán mil cosas, aunque no sé los porqués. Pero mi vida corre hacia la decrepitud de mi silencio cada vez más apartado de mi, como si mi vida corriera como en una fiesta a las afueras de todo. Nadie dirá de mí lo que fui, sólo dirán lo que ahora soy. Me llamarán cobarde, pero olvidan en cuándo, y en qué momento fui valiente. Me llamarán resentido, pero olvidarán que a todos en vida pe...

Prohibido ponerse detrás de un caballo

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  A sabiendas de que mi madre está a tres manzanas de mí, estoy más lejos que nunca de ella, ya que pudiera haber kilómetros y kilómetros de nostalgia, sin poder decirle, qué bonita eres, mamá. En esta discoteca donde todos saben cómo acabará el sol, el noctámbulo sol condescendiente, simplemente porque es sol, simplemente por lo que queréis y no queréis, simplemente porque es preciso acabar con la malnutrición del pensamiento, se cambiará la noche por un afterhours inolvidable, y prenderemos las teas en la eléctrica fugacidad de un abrir y cerrar de ojos. Simplemente porque habéis estado presentes desde su nacimiento hasta su muerte. Todos dan por hecho que te harás el sordo porque no quieres ver, te harás el ciego porque nada oyes, te harás sabor porque nadie te toca, y te harás caricia que a nada sabe. Me falta, no solo a mí, el olfato y el instinto como el que tiene un revólver que apunta y dispara; y el muro de mis sueños, que antes, por querer ver a un dios en los hombres, pu...

Para escribir bien se necesita…

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  Para escribir bien se necesita algo más que talento y haber leído a los clásicos. Para escribir bien se necesita poner tus vísceras en una mesa y que lean tus entrañas los brujos de la letra impresa, los hechiceros de la burocracia literaria. Tienes que saber que si no atas las historias con cada miligramo de cordura, unidas estas, a unas oxidadas cerraduras y bisagras que no chirríen, jamás serás creíble como escritor. Escribir en casa es una derrota que muy poco dista de volverte loco si no sacrificas algunos de tus escritos. No todo es publicable. No debes escribir enfadado, tampoco después de haberte dado un atracón de chocolate, que, como en el amor, es algo que empacha y te sacias de un bocado. El amor es parte de lo que el corazón contiene, y lo que el corazón va sumando, es aquello por lo que vale la pena encadenarse a la vida. El sexo es un aliciente del amor, pero jamás lo podrás comprar con dinero. El amor y el sexo son parte de lo que una buena historia precisa. Lo de...

Suspenso en matemáticas

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  A la misma vez que me suspendieron en conducta, también me suspendieron en matemáticas. Feroces ceros por perseverar en las nalgas del conocimiento. Fue por eso que hice que me compraran mis padres una enciclopedia de ocho tomos de matemáticas. Mis suspensos en matemáticas dejaron caer una incomprensión total sobre raíces cuadradas, teoremas, reglas de tres, y aritmética. Pero ahí estaba yo, queriendo enmendar con aquella enciclopedia comprada por mis padres, toda mi perezosa manera de creer en las matemáticas. Ahora en la época de los algoritmos me arrepiento. Fui flor del capricho desde muy temprana edad. Mis padres: esos trabajadores natos de los que yo abusaba sin saberlo. Ahora comprendo que Dios está escondido entre el azar y la matemática de la vida. Cuando una madre te da un consejo, te lo está ofreciendo el mismo Dios. Cuando hablamos solos estamos hablando sobre lo que conocemos De Dios. Mis suspensos en matemáticas, comprendí a lo largo de mi vida, que pudieron ser las...

En Andalucía besamos a hombres

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Yo soy de raigambre andaluza. Y los andaluces y los hijos de descendientes andaluces, aunque charnegos, besamos a los hombres. Hay quienes rehúyen de este síntoma de cariño, porque son muy machos. Los andaluces no decimos cariño, decimos prenda. Los andaluces no decimos muñeca, decimos mi alma. Los andaluces no decimos cocido, decimos cosio. Puede que, para los bien hablantes del castellano, los andaluces nos cargamos el idioma. Pero si le debemos a los árabes cientos de topónimos y de nombres propios, es porque no hace tanto tiempo éramos árabes. Los andaluces decimos desfaratar, decimos faralaes y decimos olé, decimos a la euforia alegría, que por todos sabido es que etimológicamente son palabras árabes. En fin, sacamos pecho por la arquitectura árabe en Andalucía y otros lugares. Sacamos pecho del descubrimiento de América, ya que sé utilizó el modo de guiarse por medio de la astronomía. Es bonito reencontrarse con Andalucía, y respetar toda la mezcla que somos y hemos sido.  O ...

Humor negro

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  Que no se te olvide que la vida es humor negro. El sarcasmo y la ironía, incluyendo a la maldad, son un acto de humor negro. Vives la vida, se burlan de ti, o de mí, y te criticarán por tus errores. Te estornudarán en la cara. Se ríen cuando por ellos es sabido que tú obedeces otra clase de instinto. Te aborrecerán mientras se parten la caja un grupo de indeseables. Te pisotearán, te mentarán la madre, te envidiarán porque algún atributo tienes de los que ellos carecen. No les gustas ahora, porque se hacen dueños de tu inocencia, que siempre suele ser y se acentúa en diversión y críticas mientras no estás presente. El humor negro es una consecuencia del hegemónico poder de las masas. Pero hay una manera de reírte de ellos. Es ejercitando la resistencia como alma de supervivencia. Quienes te quieren y no te dejarán a la deriva son tus padres. Ellos, que de los cuales también puede haber humor negro tan solo para herirlos ya que a ti no es tan fácil. Después viene cuando te desean ...

Referentes que no sigo

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Los referentes que tengo de los cuales no me empapo, son toda mi inspiración y el umbral en esta puerta abierta que en el residuo de mi existencia fugaz me hallo. Los referentes son necesarios. Pero más importante es tener voz propia. Yo creo que ya he explotado bastante la figura poética de la “prisa vegetal” pues ya no la usaré más. ¿Cuáles son mis referentes? Mis referentes son muchos, pero ni prenda volveré a prestar a esa figura poética de la que antes hablé. Buscar caminos buenos. Hace poco me aconsejaron: no seas bueno, sé justo. Y no hay mayor consejo que ese. Que nada exige, que no entra como elefante en la porcelana de orinales y el vintage como atrezzo. Que me recuerda tanto a la Sevilla barroca. Me encanta el invierno aunque haga frío en todas partes. Pero no quiero sino no hablar de referentes. Y sí no hablar de los vivos, y los consejos que son dignos de quien los da. Me congratulo otra vez con la esperanza. Pues no está el cigarro apagado, acabo de volver a encenderlo. Y...