En Andalucía besamos a hombres
Yo soy de raigambre andaluza. Y los andaluces y los hijos de descendientes andaluces, aunque charnegos, besamos a los hombres. Hay quienes rehúyen de este síntoma de cariño, porque son muy machos. Los andaluces no decimos cariño, decimos prenda. Los andaluces no decimos muñeca, decimos mi alma. Los andaluces no decimos cocido, decimos cosio. Puede que, para los bien hablantes del castellano, los andaluces nos cargamos el idioma. Pero si le debemos a los árabes cientos de topónimos y de nombres propios, es porque no hace tanto tiempo éramos árabes. Los andaluces decimos desfaratar, decimos faralaes y decimos olé, decimos a la euforia alegría, que por todos sabido es que etimológicamente son palabras árabes. En fin, sacamos pecho por la arquitectura árabe en Andalucía y otros lugares. Sacamos pecho del descubrimiento de América, ya que sé utilizó el modo de guiarse por medio de la astronomía. Es bonito reencontrarse con Andalucía, y respetar toda la mezcla que somos y hemos sido. O queramos errar donde otros muchos han errado. Yo pienso que existen apellidos como Matamoros, o el escudo de la legión en Melilla, que son cosas por las que nos enfrentamos humanos contra humanos. Es un error sacudirse la sangre y mucho más evitar la herencia que siempre tiene y tendrá el ADN.
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