Animals de cap trencat
Los animalitos de cabeza rota simulan una gripe en Navidad que les dura trece días completos. Mientras se ríen de la muerte (entre cometes) de los miserables y los malvados que saborean la liebre de los hipermercados. Un jaguar los asusta y tiemblan hasta arder como ciquitraques, de miedo tiemblan estos pobres. Mientras los héroes del hoy y del mañana les cosen las brechas de doce puntos cuando estos se abrieron la cabeza huyendo de comadrejas y carroñeros de baja estofa. Porque los animalitos ya no saben decir hola. Se dicen a sí mismos si su lugar ocupado deja su butaca triste y sola. O si la soledad del mundo está roída por los indeseables. Hoy me encontré a un animalito de cabeza rota y este me habló de los tocadiscos de anticuarios, y de las ferias del disco, y de los mercachifles itinerantes, pues ya no eres el que eras. Pero recuerda, animalito, que sólo te queda la soledad del mar. El mar respira en cada ola como branquias que salen a buscar algo. Porque los peces recuerdan un segundo nada más. Y en los portales de los rellanos no verás nada más frecuente que el solitario juego de naipes y noche sin luna ninguna. Algunas veces te golpearon matachines y porteros gorilas de discoteca, y por eso tal vez te hayan roto más de una vez la cabecita (entre cometes). Si yo no estuviera enamorado de mi soledad que me da vueltas en mi garganta como una fragancia y un putrefacto olor me moriría a tu lado la noche de tu última egonía. Que no, que no, que ya se acabó la guerra entre hermanos. Que ya no nos da más de lo que recibe la rosa de la novena sinfonía. Animalitos de cabeza rota, no os peléis más con la muerte hecha pedazos. Pues os quedaréis solos, aunque nadie os diga que os sueña, os lamenta y os mira. Que pusisteis demasiado alta la música mientras que los niños faltos de sueño padecían el insomnio por vuestras malas pedradas. Yo no quiero ser ni venir de la arcilla. Yo quiero ser una costilla en el responso del viento de noviembre. No, no os marchéis, animalitos, que os marchéis a la enfermería para que os endurezcan la cabeza como al elefante, el toro y el jabalí. Muchos ignoran la verdad. Se tiene que saber la verdad. Que los leones son más nobles que los verdugos del silencio. Es necesario que el silencio sea una voltereta, una cabriola o una ensoñación, una paja, resumida del magma cuando nadie nos mira. Echo de menos a los encantadores de serpientes y a los que no conocen más fe que la suya.
Comentarios
Publicar un comentario