La herencia



 Yo no heredé demasiadas cosas tras la muerte de mi abuelo. Mi abuelo no tenía ni espadas ni blasones, ni tampoco ganó ninguna batalla. Yo heredé algo mejor que todo eso. Yo heredé unas cassettes en la que estaba grabada toda la España, toda la música cañí de aquellos años. Mi abuelo era un gran melómano y le gustaba la música con un fervor que recuerdo con gran nostalgia. Las cassettes las guardo como oro en paño. Un paño de terciopelo rojo, que me gusta acariciar. De mi abuelo, ¿qué puedo decir? Que lo echo de menos y que lo quiero mucho, allí donde esté. 

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