Carta a unos niños de la generación Alfa



 Cuando la vida te defraude y no salga todo a pedir de boca, por favor, no te rindas ni te sientas desolado. A veces la vida nos condena a todo lo contrario, a no creer en nadie que piense diferente. No te rindas jamás, aunque la vida te erosione, no tires la toalla porque los hombres han sido niños. Niños con sus deberes y también sus prioridades. Niños con sus derechos y también con sus virtudes. Perdona mi lenguaje, pues te quiero tanto, que no te lo imaginas, sé un niño amable, aunque seas parte del todo. Aprovecha lo que te sume y olvida lo que reste. Cuida de tu hermano, respeta a tus abuelos, no digas lo que piensas, aunque tengas ganas de hacerlo. Un niño ahora debe jugar y ser aventurado. Jugar es una aventura y algo maravilloso, que te servirá en el futuro, y dará sus buenos frutos. Haz caso a tus padres y perdona a quien te ofende, comprende a quien te mal interpreta y mantente siempre en tu sitio. Hay momentos en la vida de los que no existen respuestas, porque tal vez no hacemos las preguntas adecuadas, como si tuviéramos una vida informal y desordenada, como si tuvieras una duda en la vereda que es camino. No te fíes de la gente, y no rehuses a un amigo, la infancia siempre ha sido empezar por un buen postre. Conforme vayas siendo tenaz y buen estudiante deberás contradecirte, a ratos enojarte, porque así es a veces la vida, y todo tiene sus resortes, y a veces hay lagunas de las que aprenderás tú siempre. Eres un niño inteligente y comprenderás que cada uno tiene su destino trazado y el tuyo es ser feliz, aunque la vida te ocasione heridas imprevistas. Aunque la vida te proporcione recuerdos nada gratos. Debes de aprender a perdonar, y ser muy consecuente, y tener determinadas las cosas que te aflijan. Recuerda aprovechar lo mejor de tu familia, no somos eternos y eso tú lo sabes ya. Cuando te sientas aburrido y todo vaya en tu contra, debes de tener coraje y la cosecha verás pronto, pues no cosecharás si no siembras primero, y para sembrar debes saber cuáles son los tiempos. Sé que todo es difícil solamente por un rato, al igual que la ilusión solo dure un momento. Eres un ser querido por abuelos, tíos y padres, y el regalo de un hermano es siempre algo sagrado. Vienes de buenas raíces y la vida es como un árbol, donde las raíces prolongan al tronco y a sus ramas. Es bonito encontrar la vida desde la palma de tu mano, aunque a veces no tengamos todo aquello que queremos. Sé que te sorprenderá esta carta inusitada, pero al fin sabrás que eres alguien necesario y debes conocer que todo recobra su sentido, en todo momento, no te quepa la menor duda, y no decaigas, debes ser pertinaz, pues todo a veces es una lucha, y tienes suerte al leer la voluntad de los que aguardan un camino de te quieros y de promesas dadas al viento. Eres un niño ahora destinado a la esencia de la vida, ya comprenderás al final las cosas que ahora te inquietan. No tengas premura ni te adelantes a los hechos, todo tiene sus tiempos y el tuyo es encontrarte, como se encuentra el adjetivo y la palabra alude al verbo. Como se encuentra el aliento trece veces por minuto.


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