El crimen no compensa
Ser lo que no se es, cuando comprendes al fin y te arrepientes, pagas caro la factura. Sería como hacer un butrón con una cucharilla de café. O encontrar en un cajón una mariposa de hojalata. Se llega a ser vulnerable contando los sueños a quien no debes. Contar por ejemplo que habitas una casa de hilo antigua, y digo antigua porque es hilo negro, el primer pedazo de cordel beligerante. El crimen no compensa. Es como morir ahogado en el cubo de fregar. Es como verter lágrimas negras sin haberte puesto rímel en las pestañas. Es un reloj de números romanos, pero sin manecillas. Es la gran virtud de los que callan y lo seguirán haciendo. Es brindar con gasolina en la hoguera de las vanidades. Es un verano de encierro cuando las rejas son vainas de vainilla. El crimen o asesinato es pura venganza para todos aquellos que salieron por una puerta trasera. Es tan inútil como un vaso sucio en el tórrido verano de perezas. Es buscarle las cosquillas a los jabalíes. Es atentar contra el sueño de cerrados párpados que pesan. Es una alfiler sin punta. Es un émbolo que contiene coágulos como piedras blandas. Es la mentira de los inocentes. El hervor que les falta a los manipuladores de la sombra. ¿Es la muerte el último pasaje hacia la nada? Antes que de muerte te enaltecerás de locura, porque pierdes el rastro y el parentesco. Se duermen las luces de las teas y las linternas creen en el ocaso que tarde o temprano les llegará.
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