Biografías
Por qué las biografías no dicen nada y lo dicen todo de los poetas y escritores? Hay poetas que caen aniquilados en el suplicio extremo del siglo XX. En el siglo XXI no tienen relevancia las biografías y sí las autobiografías como un atajo de escolares ansiando las notas para los padres decepcionados que no pueden medir las aceras por donde caminan sus hijos. Hay biopics porque la vida es lamentable. Hay biografías porque necesitamos saber la raíz sobre la aurora. Pero una cosa común es que todas las biografías acaban mal. Acaban como desposeídas del tormento que acuñamos en las entrañas. Una biografía no dice nada. Una biografía no entiende a los lectores que recaen como un hombre sollozando ante la tinta electrónica que proporcionan los oriundos de la sangre, del ADN, del cromosoma. Somos una parábola que exige parecerse al cielo de las ciudades en la catástrofe de los hemisferios. Las biografías no nos preocupan ahora, pero luego tejen un manto de negrura en la laguna seca de los veranos que escuecen de sol y de desierto árido. Una biografía no desnuda a nadie, los desnuda la presencia de sueños en el amor eternizado de los prolegómenos desprovistos de esperanza. Las biografías permiten que muramos más despacio. Como si después de la muerte levantáramos el brazo hacia un Dios que devora el conocimiento. Biografías las hay que son mentira, o las inventamos los profesionales del fanfarroneo como ocupando el ansia de maestros que los picos de loro definen su carrera. Biografías es el deseo efímero de querer ser leales a la ensoñación de los herederos del mañana. Se apostrofan los petulantes hombres sin victoria en la ensalada de halagos para reservarlos para mañana, y para la posteridad. Todas las luces están detrás del sol. Porque es él el único que padece desnudo ante la posibilidad de un dios aposentado en la carne del hombre. Un hombre no es nadie sin wikipedia ni biografía fragmentada. Pero algún pajarito me dijo que todavía la inteligencia artificial puede reunir a un rebaño ninguneado. Yo soy biografía. Pero ¿a quien le interesa la voz de mi nombre en otras bocas, traducido a la paz de los cementerios, con el aliento efímero con el licuado de maná que exige la vanidad? Todo tiene un enfoque cómico, pues los poetas ejercen de crupier en las azoteas de los que cantan la milonga borrachos.
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