¿Para qué sirve un poeta?
La pregunta del título más que una cuestión es todo un hallazgo. Pues un poeta hoy en día sirve para bien poco. Se queja de la vida material, pero él pretende esa misma vida, quizá lo material sea el gran edulcorante, pero su objetivo es estar repleto de amistades, amor y familia, esto no es nada material, pero lo que sí tiene que ver con lo material es que hoy por hoy, esas palabras son como el aguarrás, se evaporan y se traspapelan en todo lo material. Pernoctan entre lo absurdo de pretender amar y ser amado a través del dinero vil y todo de lo que nos hace de libres el dinero. Esta vida, la gran mayoría lo sabe y es cómplice, sin pretenderlo o no, de esa vida material que es un poco ese compendio por el cual luchamos por una pizca de quantum material. Luchamos todos. Un poeta puede servir si busca y encuentra una razón para estar vivo, sin pretenderlo lo sacan de ella, y quiera o no lo quiera, o se convierte en un charlatán de pacotilla herido o señalado por la envidia ajena, en la que recaen todos sus peores defectos en la avaricia por lo material, eso, o tal vez se convierta en alguien del que reírse fácilmente, o quizás acabe siendo un bufón de corte, también por el hecho de ser bufón corre el riesgo de ser materialista. Y por supuesto de la risa del populacho, que también es lo aristocrático, y lo mediocre y lo burgués. Un poeta puede tener principios como ética y otras virtudes que le son propicias. Pero si no tienes dinero no sabes a nada, tanto si eres poeta o humorista que se publicite pagando en un video por internet. Los poetas a través de las cortinas que conllevan las metáforas y las imágenes potentes, están maniatados pero arriesgan poco por el hecho de ser unos materialistas. Un poeta no quiere decir que no pueda ser rico. Pero lo más significativo de un poeta no es ya para quienes o para qué tiene conmiseración, lo más deplorable es que sea tan tonto como para dedicarse a la poesía para hacerse rico o famoso. Pero lo más hermoso de un poeta son los sentimientos que tiene a flor de piel. Su verdadera quintaesencia. Los poetas y las poetas, son depresivos, rutilantes y envidiosos, también son mezquinos, sinvergüenzas y muchas, demasiadas veces, unos locos, con aires de dandis trasnochados, pero los verdaderos poetas son aquellos arquitectos del espíritu humano, son los ingenieros de los sentimientos verdaderos, el arte de crear a través de las palabras y hacerlas un bálsamo reconfortante para todo aquel que se pregunte o se cuestione ¿para qué sirve un poeta?
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