Pangeista y sentimental

 


Este mundo es una competición de países que compiten en la guerra, en la paz, y en lo de entremedio. Para llegar a ser un mundo pangeista se tienen que romper varias vicisitudes que la gente no está dispuesta a tener. Pueden pensar que cuando hablamos de pangeismo hablamos con toda la buena fe del mundo, pero te tildan de ingenuo. Si vemos los líderes mundiales nos daremos cuenta la salud a la que nos enfrentamos en lo que un mundo verdaderamente unido se refiere. Todo es una lucha por el poder, un poder que no tiene nada que ver con el capitalismo y otras opciones políticas. Este mundo es un replegado organigrama de intereses creados que poco a poco será finiquitado si no avanzamos en temas que todo el mundo conoce o debiera conocer. Primeramente es muy difícil que la gente rompa la “seguridad” de las fronteras. Es muy difícil también que la gente se haga responsable frente a la ecología. Este mundo es algo maravilloso pero nadie dijo que fuese nuestro. Es nuestro deber, si las Naciones Unidas existen físicamente, en plantear un mundo totalmente pangeista, y para eso, tienen que caer las fronteras, repartir la riqueza, y no dejar que la gran máquina de dinero se trague nuestra esperanza. Y eso es algo que ningún rico potencial es incapaz de imaginarse siquiera. Todo es una utopía, y cuando no, una distopía. Estamos afrontando un mundo vertiginoso y arrogante. Los conflictos bélicos en el mundo tienen un difícil hueso con el que se han topado. Se tergiversa la verdad, se usa contra la confusa condición ciudadana y colisiona con el criterio y la credibilidad que todo el que ve la televisión sufre en silencio. Como las hemorroides. Este mundo no necesita una policía mundial, necesita que los negocios de los ricachones de siempre no se meen unánimemente en la sopa de los pobres. Este mundo requiere de las humanidades, pero tienen mala prensa. Hoy se vive con más interés un partido de fútbol, que una masacre en Gaza. No lamentamos la sangre de los pueblos inocentes, y vamos a verterla entre los más débiles de la sociedad mientras padecen hambrunas y otras necesidades fundamentales. Este mundo está tan lejos de ser una Pangea que es algo que nadie puede ver claro. Es más, es algo idealista por no decir imposible. Pero algún día será posible, sigamos soñando.

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