Pangeista y antisocial
No creo que la tierra mengüe, aunque yo no tenga tierra donde me pueda aposentar y echar raíces como un árbol. Estoy cansado, y sin embargo, no descarto vivir, vivir, vivir, y no descarto seguir soñando. Pero ante la vida no me mantengo impertérrito. Aunque a veces pretérito, otras veces sin mí presente, ya que muchos creen ser víctimas del amor, a mí el amor me dio y me quitó la vida. Soy Capplannetta, capgrós i poeta.. no soy un bicho raro. El mundo no debe de menguar, debe expandirse. Como un big Bang que se retrotrae y se expande. Pienso que ya nos hemos retraído bastante. Al mundo no le pido gran cosa, sólo que me deje expresar como yo lo crea preciso. Como yo lo crea pertinente. No puedo pedir escribir al mundo que no lo haga como quiera. Culparemos de todo a la sal. Yo lo intentaré. De aquí a unas horas la noche romperá aguas, naceré de nuevo y seré la alegría de la huerta. Podré ser perejil, cilantro, albahaca o hierbabuena, podría ser un tomate o una judía tierna. Quiero ser lo que yo quiera, y no lo que la gente quiera. Aunque lo pague con la soledad. La soledad también enseña. Hace tiempo entendí que estamos en un país mutilado lleno de mutilados de guerra. Si alguien hiciera un análisis sobre el tumor de España, sobre la enfermedad psíquica de España, el diagnóstico sería Franco. Nunca ha habido un país que intentara hacer borrón y cuenta nueva sobre el pasado de España, pasado de hambre algunos, de mutilados otros, y de analfabetos otros tantos. Esta sería su radiografía inminente. ¿Y en el mundo? ¿Cuál sería su diagnóstico? El futuro lo dirá. ¿Cuándo vamos a entender que no son los humanos la esencia de la vida? Son los animales la verdadera esencia natural.
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