Capplannetta el valiente

https://drive.google.com/uc?export=view&id=1C4lkTiwKddVddkMFTfDkIIGj3ZvuheL6

No me queda otra razón para seguir vivo que afrontar la vida cara a cara. El miedo que tengo no es a la gente, ni tampoco a los espacios abiertos. Mi miedo comienza desde las raíces de mis pensamientos. Me tengo miedo. Yo, que antes no temía nada ni a nadie, me he convertido en un ser medroso. No es culpa de nadie. He sido yo el que le ha visto la boca al lobo golpe a golpe. Yo he viajado tres o cuatro veces solo a Perú. Me fui al Festival Doctor Music dos años consecutivos y más solo que la una. He estado con gente a la que no conocía y me he comportado de manera extrovertida y alegre. Me fui a los San Fermines solo.  Y he hecho trayectos en automóvil solo y drogado hasta las trancas. Pero ahora no salgo de casa. Gente que me conoce opina sobre mí que soy mi peor enemigo, y tienen razón. Me causo mis propias derrotas, mis cobardes fracasos, tan solo por el miedo que tengo a enfrentarme a según que cosas. Tengo que enfrentarme al miedo. No soy hombre de bares. Pues los dueños (algunos) de un bar defienden y dan la razón a todo aquel que gasta más dinero. Dejé hace tiempo de ir a bares. También evito según qué gente tóxica. La libertad, ¿dónde está esa mítica leyenda que está suscrita y que tan pocas veces sale de su concha como una perla? ¿Libres de qué? La libertad es una utopía que muchos saben que existe pero se encuentra o no se encuentra. Es una quimera. Se sabe que existe pero está mitificada. Las tres máximas francesas son igualdad, fraternidad y Libertad. Pero son palabras, hay mucho de contradictorio entre esas máximas. Pues hemos comprobado que son palabras huecas, vacías. Parecen una broma pesada. 


Comentarios

Entradas populares de este blog

Neodimio

Actividades Antiamericanas

El mejor antidepresivo