La miseria del mundo
La humanidad se devorará a sí misma. La verdadera derrota no la percibimos, porque está envenenada tan oculta entre los entresijos del dinero, porque no hay miseria en las oficinas con su ambientador mimetizado. La banca si ayudara a alguien sería al montón de inversores y banqueruchos que apestan a delito y a interesada infamia. La bancarrota vuestra me alegra. No existe conmiseración ni misericordia para el que no sea solvente, pero tampoco seré solvente yo cuando en el equilibrio del sol necesario, para la clorofila de los vegetales, para vuestra sonrisa cínica y vuestra mezquina argucia. Esperamos el milagro como el de los estúpidos ricos del gran billete del Monopoly , porque esto va en serio, no es un juego. Como ratas sucias desconocéis la enfermedad que nos crean llagas de preocupación en la ración sujeta al que no tiene consideración alguna, y no tiene más nada. La miseria y la avaricia está en todas partes. Es un Dios enfermo llamado dinero. Se venden al capital las mac...