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Capplannetta y la felicidad
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Odio el verano y la Navidad. No, no pretendo aguaros la fiesta. Pero estas fechas son tan asquerosamente injustas que prefiero los días de rutina antes que estos días donde todo el mundo cree tener derecho a la “felicidad”. Y se equivocan. La felicidad es algo tan de nadie como el dinero o como la verdad. Todos tenemos derecho a ser felices pero olvidamos muchas cosas, por ejemplo: que no se puede ser feliz a costa del sacrificio de otros, o por ejemplo: esos que a la hora de la celebración hallan una silla vacía. Muchos dirán eso es demagogia barata, yo soy feliz con poca cosa, pero nunca se está a gusto con lo que se tiene, o mejor decir, con lo que no se tiene. Muchos hablan de toxicidad y yo lo llamo egoísmo. Cada cual sabe la piedra que va arrastrando. Y a veces la parcela de felicidad es un quítate tú para ponerme yo , yo no quiero felicidad, los felices son tontorrones y egoístas, yo quiero plenitud, llámenme como quieran, pero en éste manoseo de intereses el que pierde ...
Capplannetta da una de cal y otra de arena
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Debo mantener la casa cerrada en verano, pues vivo frente a una plaza pública y temo que entren las moscas de la calle. Odio las moscas. Son insectos asquerosos y pesados. En la plaza pública se oyen toda una miscelánea de sonidos que no te dejan desplegar las alas de la verdad, son sonidos amenazantes, inquisidores y son parte de una fauna que no me interesa. Se oyen aullidos, silbidos, motores en marcha, gritos de locura alegres o estridentes, se oyen cacareos, se oyen peligrosas y teatrales imposturas, amenazas y golpes en las puertas, y timbres que suenan para apresarte. La plaza pública en verano es como un rumor a unos metros de ti, empieza en el crepúsculo, cuando el sol no es molesto y sí muy preciso, prosiguen en la noche, hasta la entrada en madrugada. Los rumores en la plaza pública pueden ser algo pesados, pueden hasta intoxicarte, debo cerrar las ventanas en verano, si no quiero vivir en un infierno de asfixia y ansiedad constante. *** Todo este texto e...
Capplannetta y las vacaciones
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Cuando me iba yo de vacaciones, ya fuese en España como en el extranjero, nunca pensaba en los que no podían, o porque trabajaban o no tenían dinero, o porque su enfermedad se lo impedía. Ahora sí pienso, y bastante. Ahora con esta calor insoportable y el encierro en casa comprendo muy bien la otra cara de la moneda. Cuando antaño me iba de vacaciones parecía como si todo el mundo se fuera y no pensaba quienes tenían que trabajar, quienes estaban impedidos, quienes no tenían dinero. Salíamos todos en tropel con los coches por las autopistas e intuías una alegría extraña y parecía como si todos esos coches, o los pasajeros de un vuelo determinado, tuviesen un mismo destino compartido: el paraíso efímero. Y todos íbamos felices, y hasta algunos saludaban al sobrepasar tu coche, o en los pasillos del avión algún pasajero te sonreía, y todo era ilusión y el verano era azul y éramos maravillosos. Pero en este lado de la moneda, la de ahora, la cosa es muy distinta. Nos quedamos en n...
Rutina en la Lluvia (próxima publicación)
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Capplannetta y las palabras que hieren
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En esta bitácora se sigue una norma: no repetirse, no hacer daño a nadie, y en el caso de que se haga daño, que sea haciendo un ejercicio de crítica constructiva que intente herir lo menos posible. Prefiero mil veces no escribir nada, antes que no respetando los parámetros anteriormente mencionados. También huyo de escribir por escribir, no busco la retórica vacía, busco la conmiseración para con los demás, busco empatía, nunca conflicto, y cuando he insultado o he hecho daño a través de estas publicaciones que expongo; quiero decir ahora que jamás quise hacer daño, que rechazo polémicas de cualquier tipo, que el insulto resulta más corrosivo cuando se le da a éste la importancia tóxica que nos duele y nos repercute en su influencia. Mientras no se le quiten a las palabras el peso o la dureza serán peso y dureza en nuestro interior. La violencia verbal genera aún más violencia verbal, y no nos extrañemos, que si hacemos daño de algún tipo, ese mal se vuelva en nuestra contra. U...