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¿Qué me echo yo al bolsillo?

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¿Qué me echo yo al bolsillo con mentirte una vez más? Si te pones amarillo cuando yo te digo la verdad. La verdad tiene un padre y tiene también una madre, el padre solo Dios lo sabe y la madre la realidad. Buscar un Dios entre mi sueño yo hago y deshago el trapo, me faltó el entendimiento entre los ojos y la boca trago. Dime quién es ahora tu dueño que ni sé ni sabo ni sapo sólo sé que al verte ánimo risueño ni busco ni encuentro ni hallo. ¿Qué me echo yo al bolsillo con contarte esto en un bar? A las dos de la mañana, chiquillo, parece que van a cerrar.

hoy es siempre novedad

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Hoy encontré una nueva manera de ser ciego y es callando aquello de lo que veo, hoy encontré una nueva manera de ser incapaz y es capacitando aquello que nunca seré, no me vengas con consejos caducos pues cada uno es como quiso el creador, y es imposible cambiar a estas alturas. Lo que me vino grande hoy, mañana me irá como un guante. Aquello por lo que no tendrás que sufrir es por sentirte aceptado, esto es lo que hay, si no te conviene búscate algo a tu altura, no me gusta ver Fórmula uno, no me gustan los retros, no me gusta practicar deporte, tampoco la solemnidad, no me gusta el potaje de habas, ni tampoco el aliño, me gusta conversar con viejos amigos, también con los nuevos, odio aquella gente que se crece con los solitarios, y lo hacen en mayoría, eso si es cobarde, mañana cuando despierte nada cambiará, y si esto ocurriera, yo no seré testigo.  

cuando discutimos

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Las cosas que nos decimos cuando a veces discutimos perdóname si digo   que son como una imperfecta raya. Son bombas de jabón,   es miel y mermelada, es espumilla y mucha agua, es lo mejor, te lo digo, no hagas mucho caso a ellas, pues suelen hacernos llaga. Perdóname si te digo que   si dijera por la espalda te encontrarías en un paso donde arañan las palabras, te encontrarías presa a cada rato presa y acobardada y con el ansia. Ansia de haber untado el plato en la salsa equivocada, las cosas que nos decimos cuando a veces discutimos se cortan en un frío laberinto, se quedan sin excusa y nada. Son vergüenza por la que callar, son papalengua y lengua guisada, son soplido en un fogón, es agua sucia contra una llama, cuando callamos todo es mejor, no te ensucias ni te manchas, se mira mejor el sol, se escoge mejor palabra. Es dar razón a la mayor, es trabalenguas y no se traba, es un chungo trabalenguas   que de p...

chocolatillo

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Ama, ríe y sueña y no te dejes el chocolatillo a medias, ninguna traza por comer, ninguna onza por degustar, ama, ríe y sueña.  

mujer

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Mujer, llevas en tu vientre oculta la vida hecha carne del mundo, tus plegarias son otras perlas y tú misma eres la gracia viva, te ríes, y ya no sueñas, te da pereza soñar esta canción, luchas por tu sangre repetida y aunque estuviera seca también lo harías; una raya de aire hay en tu no que niega la sombra, y un sí casi perfecto es tu amor, amor redondo que deja prendado al que conoce tu huella y camino, mujer, eres la vida que se relame, las verdades en ti son otra cosa.

tras las ruinas de mí

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Por mil cosas tuve que caer por un ciento tuve que callar y si en este naufragio aprendes a volver a empezar tras la ruina que hay en mí yo al volver a empezar te tradujera que vivir es para mí así y cuando la eterna canción nos enseñe de nuevo a volar y cuando la sinrazón anide en nuestro nuevo hogar y si en este naufragio aprendes a volver a empezar tras la ruina que hay en mí y si yo al susurrarte, tal vez dijera que la lluvia es para mí así y cuando de madrugada tu cuerpo sinuoso me habla de ti y te quito el camisón tu gemido es un negro sol donde bajo su soledad los dos caminaremos encontrándonos los dos. No me queda, que si en este naufragio aprendes a volver a empezar tras la ruina de los dos.

justamente tras un porvenir

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Justamente unos días después de nacer mi madre juró que no sería un loco jamás, algo al nacer en mí traje puesto de la calle, pues no halló respuestas y la calle me engulló hacia adentro y mi madre preguntaba por mí a los conocidos. Comí tanto de ella que ya no la traigo consigo, justamente unos días de yo nacer por segunda vez mi madre lloró de mí en el delito, el delito de ser hombre y no de cualquier manera. Viniendo de gente honrada, siendo pobres y siendo aquellos años tan grises, fueron hechos por comer de aquello de uso manoseado los que en la martingala el plomo calentaron. Me llamo Cecilio, justamente como mi abuelo, sí, el paterno, sí, justamente ese,   tragedia entre accidente y simulacro absurdo, actitud de debacle que se previene o se intuye, anocheceme de olvido, ¿adónde diablos se está mejor que en la casa de tus padres? Pues no, nada que ver, yo soy muchacho de mundos tras un porvenir, mi abuelo se crió sin padre.