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mujer

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Mujer, llevas en tu vientre oculta la vida hecha carne del mundo, tus plegarias son otras perlas y tú misma eres la gracia viva, te ríes, y ya no sueñas, te da pereza soñar esta canción, luchas por tu sangre repetida y aunque estuviera seca también lo harías; una raya de aire hay en tu no que niega la sombra, y un sí casi perfecto es tu amor, amor redondo que deja prendado al que conoce tu huella y camino, mujer, eres la vida que se relame, las verdades en ti son otra cosa.

tras las ruinas de mí

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Por mil cosas tuve que caer por un ciento tuve que callar y si en este naufragio aprendes a volver a empezar tras la ruina que hay en mí yo al volver a empezar te tradujera que vivir es para mí así y cuando la eterna canción nos enseñe de nuevo a volar y cuando la sinrazón anide en nuestro nuevo hogar y si en este naufragio aprendes a volver a empezar tras la ruina que hay en mí y si yo al susurrarte, tal vez dijera que la lluvia es para mí así y cuando de madrugada tu cuerpo sinuoso me habla de ti y te quito el camisón tu gemido es un negro sol donde bajo su soledad los dos caminaremos encontrándonos los dos. No me queda, que si en este naufragio aprendes a volver a empezar tras la ruina de los dos.

justamente tras un porvenir

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Justamente unos días después de nacer mi madre juró que no sería un loco jamás, algo al nacer en mí traje puesto de la calle, pues no halló respuestas y la calle me engulló hacia adentro y mi madre preguntaba por mí a los conocidos. Comí tanto de ella que ya no la traigo consigo, justamente unos días de yo nacer por segunda vez mi madre lloró de mí en el delito, el delito de ser hombre y no de cualquier manera. Viniendo de gente honrada, siendo pobres y siendo aquellos años tan grises, fueron hechos por comer de aquello de uso manoseado los que en la martingala el plomo calentaron. Me llamo Cecilio, justamente como mi abuelo, sí, el paterno, sí, justamente ese,   tragedia entre accidente y simulacro absurdo, actitud de debacle que se previene o se intuye, anocheceme de olvido, ¿adónde diablos se está mejor que en la casa de tus padres? Pues no, nada que ver, yo soy muchacho de mundos tras un porvenir, mi abuelo se crió sin padre.

dinero

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Dinero, se puede hablar de todo menos de dinero, eso dicen los caballeros porque da pie al embustero, da de qué hablar al basurero, y allí en los diciembres tabernarios da que pedir a los niños un regalo, y emplean los abrigos los funerarios. Dios mío, qué tendrá la palabrita del dinero, mueve envidias año tras año, a los legítimos los vuelve bastardos, dar fiado es estrés de panadero, da un traspiés su puño un odio acostumbrado la porca miseria de aquél testaferro. Dinero, vida y muerte es el dinero, hace felices a los mamarrachos sin gastarlo y poseerlo, da borrachera a los borrachos tan solo con verlo es beberlo, para el dinero nunca hay peros y es hambre a contrapelo.

en un cuarto

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En un cuarto, ya que los fumadores somos unos apestados, invoco a la Navidad de mis primeros días y no hay un antiguo martirio que resucite a esos años, comida bien cocinada y el reproche botarate que viene a tu encuentro de abrazada alegría, han pasado unos años y de todo aquello (que de ensueños mágicos respiran akelarres de sacrificio, y ya de amigos que se van a dormir más temprano) las noches huyen entorno a una copa de vino vacía, o a una frecuente osadía de mezclar mañana con madrugada herida.

el nieto de Amut

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Soy el nieto de Amut Shankar, sultán que murió de amor en su palacio de Noralia. Vivo tras el eterno resplandor que en el eclipse solar se halla, vivo consagrado a un Dios singular, que une cielo, tierra, noche y alba, busco un hola y un ya te vas, busco redondas canciones que hablan de el hombre y su deambular allá por el bulevar y la plaza blanca, me siento en el trasiego de la mar, me siento allá donde la playa es ancha, me quisieron mujeres de sal, mujeres finas como cristal de agua, ya no busco pues me tienen que hallar allí donde en las caracolas vacías otra mar te llama, soy el nieto de Amut Shankar, sultán que murió de amor entre sándalo y acacia.