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Mostrando entradas de mayo, 2022

Capplannetta y los colores

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Yo, que me bordé todos los colores del mundo en mi entraña para encontrar a Dios. Yo, que me esforcé en no llorar a través del que me ve enteritas las carnes, ya que la noche no tiene paredes. Yo, que asumí mi derrota después de haber vivido en el azul de algodones y me convertí en la oscura promesa oculta de los magos del momento. Yo, que quise ser todas las personas y ninguna de ellas me mostró su corazón, es más, me negaron darme la mano, y él desprecio me llevó a mi prisión del destino. Yo, que di y que no di, que soñé con el amor morado de los besos de raza pura, como etíopes mujeres que pregonan su amor de desvelo. Yo, que aprendí de la amistad, que entregué mi corazón, para nadie llegó a ser, pues eso no tiene hoy importancia. Yo, que tengo una soledad de silencioso cementerio y la campana de cristal se rompe, con la compañía de los que se ríen del agua tan mía estancada. Yo, que fue títere y fui marioneta, que fui payaso y fui héroe de la mentira. Yo, que no creo en los salva p...

Capplannetta y los hermanos Santa Cruz

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Nicomedes Santa  Cruz Gamarra tenía una hermana llamada Victoria. Nicomedes escribía décimas y su hermana Victoria narraba el hecho de desterrar la piel bajo las quintas y jirones de las calles del barrio La Victoria. En Perú lo estudian las niñas de uniforme a cuadros recitando al unísono A cocachos aprendí/ mi labor de colegial (….). Sin embargo Victoria era una luchadora que comprendió con cinco años nada más que le llamaban negra…y decían… Y me gritaron negra, negra, negra. Y valiente y enérgica decía Sí, soy negra, negra, negra. Entre Nicomedes y Victoria sacaron los “colores” rojos, por supuesto, a blancos que desafiaban llamándolos negros despectivamente. Porque negro era su color. Nicomedes murió en Madrid, y fue un gran compositor de las décimas que siempre enseñaban algo. Nicomedes (con sus décimas “rimadas” hizo suyo el estilo). Y Victoria, con sus performance y poemas reivindicó una fuerza y un orgullo que dejaban perplejos a los blancos amurallados de Miraflores y San ...

Capplannetta y la buena vida

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Envidio a la gente que vive en un hotel y se tumban en un diván y dicen eso de:—Esto es vida. Porque ¿cómo se puede saber lo que es vida para unos y fracaso para otros? Yo estoy en la mitad de cada una de estas opciones, porque me digo cuando estoy tranquilo en mi casa:—Esto es vida, pero la mayoría de las veces mi vida no es vida. Y no es porque no sepa vivir como un Gourmet o un vividor, o un playboy, es sobre todo una debilidad, una zona herógena que me hace vulnerable. Sé disfrutar, pero todo disfrute conlleva un saldo en la cuenta corriente. Y la verdad, odio los parques temáticos, Barcelona es uno, pero ahora según me ha contado un amigo Guipúzcoa se está convirtiendo en otro parque temático. Tienen la Playa de la Concha, las tabernas y el festival de jazz y cine. Repito, me gusta vivir la vida pero no haciendo de mi vida un endeudado. La vida, cuando es vida, es más placentera que los que tienen vida y dicen;—Esto es vida. Pero la vida da vueltas y a veces nos escupe. 

Capplannetta desatado

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Me juzgas llamándome cobarde, sí, cobarde. Tú no sabes lo que es intentar un anhelo, un deseo. Tú no sabes lo que es eso. Intentarlo una vez, cien, mil, miles, millones de veces. Y abrazar el fracaso. Agarrarlo como tierra negra que campa en el monte. Tú no sabes lo valiente que es enfrentarse a ciegas a un hormiguero de salvajes seres sin alma. Tú no sabes lo que es pronunciar un tabú como el que abraza a la muerte risueña y impávida. Como un perro que pelea entre sangre de cicatrices por dentelladas de rabia. Tú no sabes lo que es notar una presencia extraña en la noche cerrada de los oquedales en invierno. No conoces la mortaja fría de los que también dijeron de ellos que eran unos cobardes. Y se enfrentaban a la guerra de toses, maldiciones y tropiezos. Porque el hombre sabe lo que duele, y acostumbrados al hielo de los lagos helados saben el futuro que les espera cuando la primavera los deshaga, y el verano culmine la faena de quemar la mañana más pura todavía. Tú no sabes lo que ...

Capplannetta cansado

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Se muere mi reloj y yo que conozco la hora por el sol me pierdo hacia ninguna parte. Estoy cansado de que no se respete mi naturaleza. De que la mirada la tenga disuelta entre bromuro y lívido embalsamada y enriquecida con testosterona. He ido averiguando silencios que me han atropellado de camino a casa. Estoy cansado de no mirar, de que me vean, de no tener, de no poder ser, de la única verdad sobre la tierra. ¿Porqué hay extrañas criaturas en los filos de fríos cuchillos? Todo es sacrificio como una cáscara vacía. Es el cansancio con el que lucho después de ser yo. Cansado de querer la paz y que pocos te la den. Hay vicios y pecados en el entrecejo de Caín, sombra de pájaro negro cruza por el desierto sin fronteras. Estoy cansado, de contemplar mi vida rota y amigos que perdí y perderé. No confío en el bisturí ni en biopsias de los amaneceres que hacen lamento para los cíen reyes de la noche. Estoy cansado de repetir el miedo a mi desnudez. Estoy cansado de ser luciérnaga nocturna ...

Capplannetta y el botiquín

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  Como tomé tantos analgésicos y ácido acetilsalicílico me hice inmune a las fiebres de noche en bata manta. Ando despacio por los desvanes del opio. Y me conformo entregarme a la anestesia general aunque después sude o vomite los restos de dormidera. Busco en habitaciones con eco la huella hereditaria del agua oxigenada. Que no me vengan con ansiolíticos y benzodiazepinas que luego desvarío entre el síndrome de abstinencia y las rayas de autopista. Azul, azul celeste es el Viagra de los pobres, y entre ellos un sol de Risperidona me llevan a la mazmorra oscura, o tal vez al cuarto para pensar, ya que en esta vida hay mucho en qué pensar. Alcohol para dormirme en los bordes de una cama. Antibióticos que ya no hacen nada y remedios caseros que son costumbre sesgada y repetida, ya que los hombres adultos no creemos en las princesas azules, ni en Blancanieves disfrazada de clorhidrato de cocaína. La serotonina no la toman ni los que les comió la lengua un gato. He aprendido a lamerme ...

Capplannetta y la cantimplora

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Lloro con la sequedad del agosto, sumergido estoy en una manera rara de vivir. Respiro porque oxígeno preciso pero me ahoga en los intervalos de voces que son mías. La angustia y la promesa de no ser nadie me han hecho un traje a medida con las nueve plegarias de razón sola. Canto, luego canto, y después implora. Soy emisario de la volatilidad efervescente de un pensamiento incauto. Vivo en una cárcel y soy yo el que posee las llaves de las celdas. A un mar me metí entero y el salitre y el yodo se unieron ante la cicatriz reciente, quise curar mis males con conversaciones sin hueso, hablar y de tanto hablar, se secó el lagrimal escocido. La muerte me espera en el baile, todos los que me conocen lo saben, por eso huyen de mí los obituarios y las esquelas del miedo. Un día partiré desde mi mundo de elegantes zapatos y camisas de seda, no pretendo ir desnudo, pero hay miles de formas de desnudarse. La mejor es la que te invita al amor con gozoso gemido. Las chicharras del silencio roto se...

Las deudas eternas de Capplannetta

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En algunas ocasiones lo escrito a corazón abierto se puede utilizar en tu contra. Me ha pasado muchas veces. Lo llaman hacer concesiones. Y hacer concesiones ante algunas personas puede ser utilizado como artillería pesada contra uno mismo, y eso no es lo peor, lo más fuerte es que lo pueden usar en tu contra gente muy cercana. Escribir en el lugar que ocupa la realidad siempre hay una víctima, y puede que seas tú como escritor, o familia cercana sin ser culpables de nada. Cuando abres tu corazón crees escribir para consuelo tuyo o el de los demás y lo que consigues es que se vuelva en tu contra como arma arrojadiza. No hay literatura sin experiencia, y no hay experiencia sin vivir la vida, y no hay vida para contar si esta no está barnizada con un barniz de sinceridad, quizá demasiada sinceridad, tal vez te equivoques. A veces las personas nos dejamos de engañar contando la verdad y lo que se consiguen son golpes bajos que te debilitan y te hacen vulnerable. Contar la verdad o ponerle...

Capplannetta suicida

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En el sótano del barrio donde viven mis padres hay una plaga de cucarachas. Han venido unas cuantas veces los fumigadores a fumigar el subsuelo. Como esas cucarachas yo tengo cierto parecido. Ojalá vinieran a fumigarme a mí y a mis sosias una mañana y extinguirnos de una vez por todas. Parece fácil la vida de single, pero eso hay que vivirlo. La soledad tiene de bueno en el sentido de libertad, pero nadie quiere estar solo. Yo he pensado tantas veces en el suicidio que me imagino como sería si me ejecutara a mí mismo. Mi madre lloraría tanto que a ciencia cierta sé que se volvería loca. Mi padre sería como si lo castraran y perdería el apetito por la vida con lo que le gusta estar con sus nietos. Mis hermanos también llorarían. También la gente que me quiere. Imagino mi funeral y sería una canción triste que todavía no me he atrevido a entonar. Para la gente que me conoce y me quiere soy una persona creativa y algo distinta. El suicidio es algo en lo que he pensado cientos de veces, pe...

Capplannetta aúlla

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En ocasiones me pongo a aullar como una alimaña sedienta de humanidad noble. Me saco de mis casillas y me retuerzo entre tanta inteligencia y culturalismo depredador. Como una plaga de obsesos de la última palabra veo a los listos chupatintas exhibirse ante una multitud de seres que valoran más la palabra intelectual repleta de pedantería inmediata. A la vez que instantánea. Aúllo de ostracismo. Por eso prefiero mil veces un ser humilde y sencillo antes que un burócrata de la alta y la no tan alta cultura fría y carente de humanidad. El hombre ha olvidado quienes son los que mueven el mundo. Los intelectuales a base de verborrea y de literatura cruda acercan el ascua a eso que llaman postmodernidad tardía. Es complicado verse reflejado ante la pose de eruditos descafeinados ante la única verdad de que más vale una vida sencilla, no sin ignorancia, antes que una cordura pormenorizada de filosofía barata. Antes que un intelectual prefiero a un anciano dando explicaciones sobre un campo d...

Capplannetta visible

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A pesar de que soy una persona amable y cordial no puedo tener una imagen visible, para no caer en el despropósito de escritor típico o un escritor con una imagen que acompañe a tanta mercadería visual. Puedo ser impresentable, y no porque yo lo quiera, o por capricho, sino porque huyo del espectáculo de la fama y todos sus focos y flashes que poco importan a la hora de escribir. Los editores se empeñan en que hay que tener una imagen visible, a ser posible que venda libros. Pero yo soy reticente a todo ese espectáculo que establecen un protagonismo a veces estéril. Pueden ver fotos mías, pero no quiero el protagonismo televisivo, a menos que haya un programa cultural interesante, que por cierto, no hay ninguno. No quiero ser un mercachifle, aunque sí me gustaría ser leído. Hay escritores que sobreactúan, o ejercen de semidioses donde son los creadores de su obra escrita pero no lo son de la imagen que puedan ofrecer al lector. El lector puede decepcionarse, o en el caso de que les cai...

A propósito de Capplannetta

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Tengo escarcha en mis pensamientos de frío, viento y lluvia. Mi lagrimal humedecido y caliente de no poder llorarme y lamentar mi desdicha ha pretendido siempre volver a mi punto de partida. Solo, soy un hombre solo. Soy el reverso, soy el que navega a contramarea. Soy una desgracia que les ha ocurrido a mi familia. Por muchos libros que lea ninguno de ellos consolarán mi derrota de falta de riego en el vergel donde anduve hace años, pues no me acuerdo cómo era. Tampoco puedo quitarme las espinas de mi corazón rojo. Acudo a los psiquiatras y ninguno me abre la ventana de la cámara de gas. Soy un hombre derrotado por la luz breve de los que viven de noche. Espero, espero y espero, errante en el desierto eterno. La sociedad no me tiene en cuenta. Y para los amigos me he convertido en molestia. Soy un joven caducado y tuve mi tiempo de gloria allá en los rincones del macadam. He perdido a grandes amigos, a familiares que nunca más veré. Pues la muerte crea un episodio de olvido donde tien...

Capplannetta y el abandono verbal

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Dejo a la gente que se juzgue entre la buena y la mala conciencia. Las personas sensibles son las que están en plena lucha con su conciencia. La conciencia de la buena gente es no tener mala conciencia. Son libres de carga y van ligeros de equipaje. Pero también ocurre que los malvados tampoco tienen gran concepto de su propia maldad y de su mala conciencia, que en este caso es nula. Abandonarse al destino y aceptar un compromiso de lealtad lleva implícito algunos detalles que a la buena gente aflige. Abandonarse por ejemplo a la muchedumbre con cierto fanatismo te hace vulnerable y víctima de tu propia elección personal. Porque elegir, lo que se dice elegir, nadie elige lo malo, siempre se decantan por lo bueno o lo mejor que bueno. No me gusta la gente que juzga tan solo por el hecho de contradecir un pensamiento libre. En este mundo pocos tienen un pensamiento crítico, y los que lo tienen caen en terrenos resbaladizos. Puedes pasarte cierto tiempo con una gente y darte cuenta lo bel...

Capplannetta sedentario

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Hay una barrera en mi vida que no puedo sobrepasar. Es la barrera que me hace diminuto en un mundo de gigantes. Unos se escudan en el núcleo imposible para mí del jazz. No, no me importa qué tipo de música escuche fulano o mengano. El reggaeton es abominable y vomitivo. La nueva generación de mileniars tienen un gusto del que no puedo dar credibilidad. Las modas son eso, modas. Mi juventud se consume como un cigarrillo encendido dejando un esqueleto de ceniza. Mi vida no es dármelas de jazzman, tampoco Heavy, ni ninguna tribu urbana. Yo soy flamenco. Y escucho música que entiendo y la disfruto. Pero me gustan otros tipos de música. La gente como yo no es bienvenida al almuerzo de los suegros. Tampoco a las cenas, lo que sí sé es que soy un poliedro de músicas y de colores que me hacen solitario y sedentario. Cortan con unas tijeras las cuerdas de mi lira. Soy un poeta, no un mercachifle. Eso le dijo a alguien. Mi suerte es que me gusta la buena música. Desde Bach hasta Los Chichos, de...

La bailaora

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Ella está colocando unas gomas para hacer más flexible los zapatos para taconear. Vivimos en Santa Cruz, barrio sevillano por excelencia. Ha cosido las gomas a los zapatos de tacón con hilo grueso. Ahora, cuando baile con su traje de gitana, puede torcer los tacones.  Nunca se ha visto ni en Andalucía ni en toda España una bailaora como ella. Obnubila verla bailar. A mí cuando levanta los volantes del vestido me pone cachondo. Sí, me excita mucho. Las mujeres andaluzas son especiales, y más si son bailaoras como la mía. Se pone todos los adornos de gitana, su peineta, sus pendientes a juego, esos labios pintados, parece una Mona Lisa flamenca. Cuando más fantaseo es cuando baila, me pone a cien. A ella le gusta provocar. Levanta sus volantes mientras que los palmeros, los tocaores y el cantaor se embelesan con su arte, yo cuando la veo bailar con esa gracia, me lavo y hago el amor con ella. Es una bailaora con tanto arte que despierta deseo en los hombres, y en algunas mujeres. S...

Capplannetta atado

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Franco antes de morir dijo que lo tenía todo bien atado. Supongo que se refería al rey campechano. Pero lo que más me importa, lo precario de mi vida, tal y como está planteada la vida para los trabajadores, están atados pero bien atados. Que si la hipoteca, los préstamos personales, y todo este mamoneo de puertas giratorias y la clase política que se hace millonaria. Atado, y bien atado estoy yo. Para colmo de males utilizan mi nombre y mi teléfono para pedir préstamos y dejar deudas por donde quiera que van. La persona que utiliza mis datos no sabe o se hace la sueca pero no sabe quizá que puedo denunciarla por utilizar mis datos personales. Luego está el tema de los bancos. Me tienen asfixiado. Se debe tener mucho cuidado con esta panda de delinquentes. Comprendo que la clase trabajadora es la más perjudicada en este embrollo. Hubo un tiempo que tuve dinero, y eso fue cuando trabajaba en la Unidad Hetrmética. Ahora  vivo con la ayuda de mis padres y un amigo, que siempre está di...

Capplannetta anhela amor

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  Volver a ser joven, tantos puretas se han dejado la vida entre canijas verdades sin dueño…hay un aliento incauto para los hombres que ingenuamente parten hacia la aventura…la aventura de vivir, el idilio del amor, la cuestión porqué existir deja aquello que sin voz…un día yo monté al caballo bonachón y me pregunté ¿es digno vivir pidiendo limosnas al corazón? Hay calamidades al fin de cada historia del amor, hay un sesgo que nutre el fingir pues la vida es pura ilusión. Corazones yo amé, de los besos guardo doliente voz, es de patanes presumir las mujeres que nones son y otras que a pares no lo son, hay mujeres por las que existir sin regomello ni parangón…las cuestiones del sentir en el silencio que sirve para trasmitir un consuelo pues existe tanto dolor clavado en ti, como un recuerdo afín a la pose de beber la maldición al prescindir del color, cuando te abras al amor te entregarás al momento, se entregará toda entera la pasión y en la calle hay un perdón donde esperan mil pr...

Capplannetta loco

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Al mundo le importa poco que cada cual con su manera y su naturaleza se vuelvan locos. Porque el que está loco es el que hace más énfasis en la belleza creativa. Al parecer un loco es alguien que sueña despierto, un loco crea castillos en el aire sin pretenderlo. La razón es para hombres selectos. La locura es borrar para volver a reaprenderlo. Porque ¿qué es si no una otra manera de vivir? Ya no hay sanitarios como los de antes. Nietzsche murió de megalomanía. Paul Celan  se tiró al Sena. Hemingway se pegó un tiro. Reinaldo Arenas tomó barbitúricos. No es mi deseo enumerar cuántos hay. Un loco tiene una cosa que no tiene el cuerdo, y es la melancomedia. Un loco es un hombre solo. Las mujeres le temen, la familia se cansa, y los amigos se alejan. No hay nadie que en conexión con la tierra, el sol y la luna haya perdido la batalla del amor. Un loco debe protegerse de tres ámbitos que lo juzgan. Uno es otro loco, después se ríe el ignorante, y en último lugar las personas tóxicas. Un...

Capplannetta y la realidad de los locos

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Nadie de los realmente  “cuerdos” imagina lo lento que es un tratamiento psiquiátrico. La parsimonia de los domingos se enciende como un cirio infinito y cansa tanto morir cada día… morir, lo que se dice morir, es nada más un poco. Cuando te vuelves un inútil para la comunicación tu única salida es la de escribir y escribir por el vertiginoso nudo de la soga que te aprieta. Pero no mata. A pesar de llevar una soga en el cuello no aprieta lo suficiente. El patíbulo está repleto de seres vengativos. Tú sólo has cometido el delito del derecho de nacer. Naciste sano, pero el destino hizo un trabajo de retorno a aprender aquello que no sabías, aunque no podrás quitártelo de la cabeza durante toda tu vida. Los locos morimos cada día, caes a la cama exhausto. Y te preguntas si tanta realidad es origen de tu paranoia, o es real como la vida misma. Los médicos te medican, caes en una espiral del centro hacia afuera y de afuera hacia adentro. Te señalarán, te partirán el corazón, pero tú deb...

Capplannetta y las guerras

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No adelanto acontecimientos agazapados entre estas palabras de hueso y tierra. No soy yo el descubridor de lo que traen las guerras. No he vivido ninguna pero sé que las guerras traen una plaga de piojos que avanza como un ejército traidor. Las guerras trae el hambre, y dentro del hambre, la miseria, la carencia, la necesidad, laexplotación y la precariedad con la que los dueños de todo amasijan el oro en los dientes de los muertos. Porque una guerra es muerte, paludismo, tuberculosis, sífilis, y hambre otra vez, y miseria por doquier. No pidas fiado pero él hambre te incita a pedir de rodillas fiado. Las guerras traen mugre antes,entreguerras y en la posguerra. Ay, la posguerra. Cartillas de racionamiento. Ricos del estraperlo. Mucha hambre, mucha mugre, y muchas ganas de estar vivo, pero ¿para qué vivir en medio de tanta inmundicia? De tanta infamia. De tanto chusquero que se acuesta con derecho de pernada con muchachas ojerosas y con hambre. Porque una guerra trae piojos sí, pero tr...

Capplannetta no vende

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Para vender libros hoy en día debes tener, o bien un montón de seguidores, ser agasajado por un concurso o llevar una carrera de escritor notable que se acerque al baremo de ventas que las editoriales pretenden. Pero yo, que no soy un escritor famoso y apenas vendo libros, no tengo nada más que resignarme. Un buen escritor se define llevando a cabo cierta pulcritud y un pudor al que yo muchas veces he traicionado. Se puede llegar a ser escritor de culto y llegar a unos lectores que te siguen y les gusta tu trabajo. Aunque es muy difícil llegar a ser un escritor que venda sin antes haber tenido un éxito aunque sea modesto. Yo soy un escritor de muy pocos lectores, cosa que no me preocupa, pero mi sueño es ser un escritor notable, con mi propio estilo, y con un acervo compuesto por mi obra completa, cosa que no es fácil, aunque te sobre ambición literaria. Una cosa que he aprendido es a tener paciencia. La paciencia es una manera más de hacerse buen escritor, pues todo no es publicable. ...

Capplannetta verdinegro

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Poemario Verdinegro es el título de mi reciente trabajo que voy a publicar, por supuesto, en Ediciones Vitruvio. Estamos a primero de mayo, día de las madres en España y el día del trabajador internacionalmente. El poemario que voy a publicar es de versos libres, y en él he puesto todo el empeño por resumir en pocas palabras partes de un submundo. Lo he llamado verdinegro porque es verde como la clorofila, como la esperanza, como la verde juventud y la verde vejez. Y negro, porque lo negro es bello. Negras son las panteras, los mirlos, la noche, y el número cuatro en la ruleta es negro. Negra es Nina Simone y negros son los ojos de las muchachas de Julio Romero de Torres. El poemario va dedicado a Juliana Mbengono, que ha escrito un prólogo precioso que incluyo en el poemario. Ella es verdinegra, verde, de verdad primera, como la primavera, y negra, porque es su color de piel. Gracias a Pablo me encuentro como un niño con zapatos nuevos. Miraré de presentarlo en un lugar que no puedo ...