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Mostrando entradas de noviembre, 2016

bolero negro

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Todo me sabe agrio como pañuelo recogiendo mis lágrimas en las cuales me flagelo, mis besos son apátridas y mis caricias en tu pelo son ahora caricias cáusticas, pues tropiezan enteros los dedos, cuando ligeros de seda fueron, por su finura los quisieron. Dulce veneno de un bolero negro, Bolero en el que te trata como el que reza en serio, bolero, bolero negro, que sangra su sarna sin calma pero lo hace muy adentro, tal vez como lo haría el veneno, ay, si rezar yo supiera pero como no sé este bolero le reza al Dios de mi subsuelo, ese Dios de putas, crápulas y ciertos barrio bajeros, borrachos, drogadictos y bohemios, pijos a parte que como parias cruzaron la noche de este bolero, Bolero, bolero negro, como no sé rezar canto mi bolero y allí en un altar musitaré   un negro y espinoso te quiero, negro, como mi corazón, que lo quemaron a fuego, negro, como mirar fijamente al sol, yunta en ristre van mis anhelos, niño, pícaro que ...

dejar de joder

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Jamás negaré corazas de acero un tanto atroz ni que visitaré las musarañas ni la oculta luna, prefiero con la familia un buen plato de arroz que resolver enigmas con hueso de aceituna. Jamás me suicidaré con jarabe para la tos, ni jugaré a quimeras nefastas con plastelina, no quiero ser psicofonía que a media voz plante el miedo en la fiebre de una endorfina. Jamás sufro miedo cuando hay ruido a la pos, quizá lo sufra con la úlcera de una aspirina, no quiero reventarle la juerga a Dios cuando se ríe de mí causa chica y mi pamplina. Jamás me muero por un poco de risa y alcohol, me muero más cuando el alpiste se termina, no quiero ser transeúnte metido en formol,   tampoco peatón con más de una raya de cocaina. Jamás crecí para cantar el porompompón, siempre creí que la España cañí era una ruina, es como echarle picado el vino en un porrón, es como comer pipirrana en la mesa de la cocina.

otredad

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Cuando abras al cielo tu puro corazón debes saber que otra luz verán mis ojos, no importa de quién es aquella razón, tampoco si te quise mucho o poco, importa de quién es la quemazón, y no el dolor de nosotros, ni de vosotros, importa mucho que veas la sinrazón, y aquella paz que murió poco a poco, importa tanto que pongas sinceridad, Importa menos si miro y no te conozco, importa más que pongas en mí la pasión, ya verás la dulce alegría en todos los rostros, verás sueños de un azul en ebullición   y aquello por lo que lo has dado todo, cuando la sed evites por verdad y amor piensa que partirás la mala fe en trozos, harás que se alargue tanto aquella voz un mundo para que no mengüe en otros, cuando no mires ni raza ni traza ni color gozarás de la paz de no ver nada de nada para ver de mano abierta la voluntad que ni es poco, ni es excusa, y es palabra, para mirar en nadie cualquier otredad y digas conmigo que ser mojigato cansa, cansa ...