crónica sobre singles
Hoy, día de los Santos Inocentes, he estriado el grano y he deshilachado la madeja. Al fin he comprendido que estar solo no es tan malo. Ser un single caminante, con el rostro por la mayoría reconocible, me ha hecho comprender que el onanismo es mejor que el sexo con amor de los esposos, sigo aprendiendo: de esas madres solteras a la fuerza con una sonrisa en ristre de total acero, se despereza a ratos en una alegría que roza la impotencia, pero una madre soltera es la sola más valiente de todos los solitarios, singles, y misántropos escupidos en la vida de todos los que aúllan en la noche negra de este mundo, la Virgen Single con pecado concebida diría yo que es. Me dan risa los bailes regionales en pareja, cuando paseo yo, solterón con un pasado podrido, se rascan el ombligo las solteronas esas que ningún hombre quiere, ningún hombre quiere porque el hombre que ellas quieren no está en este mundo, tremendo pelele no ha visto la luz todavía, quizá algún día lo verán mis ojos con ...