Mira que me gustan las mujeres, son la alegría en cualquier cosa, tienen la gracia de la Madonna fecunda y compasiva, las mujeres son las flores de la primavera eterna, sus risas de color explosivo, sus mañas y sus quehaceres, cuando se entregan enteras a la cópula encendida, cuando en la guerra lloran la negritud de los hombres, mujeres, abalorios para el hombre como compañeras que nos acompañan solares y sencillas, mujeres que juntas critican y lavan su honra, mujeres que con el corazón abierto sonríen y se lucen vestidas con sus trapos bellos, mujeres de Texas, mujeres de Sevilla, mujeres de Almería, de Lérida y Barcelona, mujeres de ningún lugar y al mismo tiempo diosas del universo entero, yo, un hombre normal, con sus defectos y sus virtudes, como cualquier ser que camina, las quiero a todas como un ramillete variado de vegetal gracia, mujeres que cuidáis de vuestros hijos y sois cómplices del hijo más especial y complicado, o quizá os entregáis al débil y al abstraído, o a...